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Miércoles, 4 de febrero de 2026

El Compañero Francmasón: Obrero y Arquitecto del Templo Social

Bro. Giovanni Sosa
Miércoles, 4 de febrero de 2026

El Compañero Francmasón: Obrero y Arquitecto del Templo Social


Por: Bro. Giovanni Sosa

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Si comenzamos por preguntarnos: “¿Quiénes somos como Compañeros?”, la respuesta reside en la raíz misma de la palabra. Etimológicamente, "compañero" proviene del latín "cum panis", que significa “compartir el pan”. Desde este principio, emprendemos un camino donde lo práctico trasciende hacia lo teórico y lo espiritual.

A través del estudio y el cultivo de las Siete Ciencias y Artes Liberales, el compañero integra una visión donde los valores, la moral y la virtud son los pilares fundamentales. Estos cimientos permiten la construcción de "templos sociales", donde cada piedra que los conforma debe ser purificada de vicios, pasiones individuales y egoísmos. Estos males son, precisamente, los que sumergen a la sociedad en un estado de "automatismo" guiado por la ignorancia.

Es aquí donde el compañero asume su verdadera implicación: el mejoramiento propio y de su entorno. En su comunidad, las herramientas deben emplearse con celo, prudencia y caridad, trasladando las enseñanzas adquiridas en el taller —durante el trabajo en la logia— hacia la vida cotidiana.

El compañero deja de ser un observador para pasar a la acción. Entra en una etapa de virilidad intelectual y moral, volviéndose útil a la sociedad y al Estado. Esta transformación conlleva una responsabilidad sagrada: la solidaridad.

En este grado, no se compite, se colabora. El compañero se convierte en el apoyo de los Maestros y en el guía vigilante de los Aprendices. Su labor es ayudar a quien sabe menos sin rastro de soberbia, reconociendo en cada ciudadano a un hermano, sin importar su origen o creencias. De este modo, su aporte real se convierte en un eslabón de la "cadena de unión" necesaria para el progreso colectivo.

La condición de compañero no requiere de grandes discursos; se manifiesta a través del ejemplo de servicio. Se refleja en ser ese vecino solidario, el profesional honesto que no engaña, el padre de familia presente y el ciudadano que practica la bondad y el amor fraternal.

Ser compañero es un recordatorio constante de la tolerancia y la empatía. Somos, simultáneamente, arquitectos y obreros de una obra permanente. Adquirimos conocimiento no para el atesoramiento personal, sino para esparcirlo como semilla en la sociedad. Bajo la mirada del Gran Arquitecto del Universo, nuestra misión es sembrar esa luz que ilumine el camino de los demás, aspirando siempre a una sociedad más justa, culta y, por sobre todo, más humana.